Mitos e ideas erróneas en la endometriosis.

 

Por: Ros Wood, Heather Guidone y Lone Hummelshoj.

Las cuestiones de género y la compleja naturaleza de la endometriosis han llevado a la desafortunada creación de muchos mitos y conceptos erróneos acerca de una enfermedad que afecta a un estimado de 176 millones de mujeres (y a sus familias) en todo el mundo.

A continuación presentamos algunos mitos:

 

La endometriosis es difícil de entender:

Desde la perspectiva de una mujer, la endometriosis es una enfermedad rodeada de tabúes, mitos, diagnósticos tardíos, tratamientos erróneos y una falta de conciencia, superpuesta a una amplia variedad de síntomas que encarnan una enfermedad obstinada, frustrante y para muchas, una dolorosa condición crónica.

Afecta a estas mujeres y niñas durante la plenitud de sus vidas y sin fallas personales en las opciones de estilo de vida.

El bienestar físico, mental y social de estas mujeres se ve afectado por la enfermedad, lo que puede afectar su capacidad para terminar su educación, mantener una carrera, con el consecuente efecto en sus relaciones, actividades sociales y en algunos casos la fertilidad. Alrededor de la mitad de las mujeres con endometriosis también sufren de dolor asociado con las relaciones sexuales.

El acceso a un diagnóstico y tratamiento oportunos para esta gran población de mujeres y niñas no debería verse afectado por los mitos y concepciones erróneas que desgraciadamente siguen estando presentes.

 

El dolor severo durante el período no es normal.

Los “problemas de la mujer” dejaron perplejos a los doctores del siglo XIX, quienes los consideraban como indicativos de las inestables y delicadas constituciones psicológicas de las mujeres.

A pesar de que las actitudes hacia las mujeres han mejorado durante el siglo XX, algunas de las antiguas creencias aún persisten inconscientemente y afectan las actitudes de la profesión médica hacia las quejas de las mujeres, incluido el dolor en el período.

Como resultado, mientras buscan ayuda para aliviar su dolor pélvico (que puede ocurrir incluso sin menstruación), a muchas mujeres con endometriosis se les dice que su dolor en el período (a menudo severo) es “normal”, “que es parte de ser mujer” o “que está en su cabeza”.  A otras se les dice que tienen un “umbral de dolor bajo”, o son “psicológicamente deficientes”.

La verdad es que si el dolor interfiere con la vida cotidiana (ir a la escuela o al trabajo, participar en actividades cotidianas) no es normal.

 

Nadie es demasiado joven para tener endometriosis

Muchos médicos todavía creen que la endometriosis es rara en adolescentes y mujeres jóvenes.

Consecuentemente, no consideran un diagnóstico de endometriosis cuando las adolescentes y las mujeres jóvenes acuden a ellos  aquejadas por síntomas como dolor en el período,  dolor pélvico y relaciones sexuales dolorosas.

Desafortunadamente, esta creencia fue transferida de épocas anteriores. Antes de la introducción de la laparoscopia en la década de los 70s, la endometriosis sólo se podía diagnosticar durante una laparotomía, una cirugía mayor con una incisión de 10-15 cm en el abdomen. Los riesgos y los costos de una laparotomía significaban que por lo general sólo se hacía como último recurso en las mujeres con los síntomas más graves que habían pasado por la edad fértil. Debido a que sólo las mujeres en sus 30s o 40s fueron operadas, la enfermedad sólo se encontró en mujeres de esa edad. Posteriormente surgió la idea de que la endometriosis era una enfermedad de las mujeres en sus 30s y 40s.

Fue sólo con la introducción de laparoscopia en la década de los 70s y 80s para investigar a las mujeres con problemas de infertilidad que los ginecólogos comenzaron a diagnosticar la enfermedad en las mujeres que estaban en los finales de sus 20 años y principio de los 30, el grupo de edad investigado. Por lo tanto, revisaron el rango de edad típico para la endometriosis hasta finales de los 20s y principios de los 30s. Una vez más, ellos no consideraron que podrían estar ‘encontrándolo’ porque estaban ‘buscando’.

La comprensión de que la endometriosis podría encontrarse en adolescentes y mujeres jóvenes surgió como resultado de la investigación realizada por los grupos nacionales de apoyo a la endometriosis a mediados de los años ochenta, que llamó la atención de algunos eminentes ginecólogos en los años noventa. El Dr. Marc Laufer, del Hospital de Niños de Boston, realizó estudios de adolescentes con dolor pélvico crónico. Uno de sus estudios demostró que las adolescentes cuyo dolor pélvico crónico no se aliviaba con una píldora anticonceptiva oral y un fármaco antiinflamatorio no esteroidal como Ponstan tenían una alta prevalencia de endometriosis, hasta del 70%.

Recientemente, el Estudio Mundial de la Salud de la Mujer, realizado en 16 centros de diez países, mostró que dos tercios de las mujeres solicitaron ayuda para sus síntomas antes de los 30 años, muchas de las cuales experimentaron síntomas desde el inicio de su primer período.

Las adolescentes y mujeres jóvenes de 20 años de edad no son demasiado jóvenes para tener endometriosis. De hecho, la mayoría de las mujeres experimentan síntomas durante la adolescencia, pero lamentablemente no son diagnosticadas y tratadas hasta que están en sus 20 o 30 años.

 

Los tratamientos hormonales no curan la endometriosis

Los fármacos hormonales sintéticos como la píldora, los progestágenos, el Danazol y los análogos de la GnRH se han utilizado durante muchos años para “tratar” la endometriosis.

Sin embargo, estos tratamientos hormonales no tienen ningún efecto a largo plazo sobre la propia enfermedad. Ellos temporalmente suprimen (silencian) los síntomas, pero sólo mientras se están tomando dichas drogas. Una vez que el uso de los medicamentos cesa, los síntomas regresan a menudo.

Esto significa que los tratamientos hormonales no tienen un papel en el tratamiento (erradicación) de la endometriosis. Si se desea la erradicación de la enfermedad, la cirugía realizada por un ginecólogo con amplio conocimiento y experiencia de las técnicas especializadas utilizadas para la endometriosis es el único tratamiento médico efectivo.

También significa que los tratamientos hormonales no deben utilizarse para mejorar las posibilidades de las mujeres de concebir. No sólo no tienen ningún efecto sobre la enfermedad en sí, sino que también reducen el tiempo disponible para concebir, porque la concepción no es posible mientras se usan las drogas. Si el tratamiento es necesario para la infertilidad, la cirugía realizada por un ginecólogo especialista es imprescindible.

 

El embarazo no cura  la endometriosis

Afortunadamente, el mito de que el embarazo cura la endometriosis está desapareciendo lentamente.
Sin embargo, no está desapareciendo lo suficientemente rápido. La realidad es que el embarazo (al igual que los tratamientos con medicamentos hormonales) puede suprimir temporalmente los síntomas de la endometriosis, pero no erradicar la enfermedad en sí. Por lo tanto, los síntomas generalmente se repiten después del nacimiento del niño. Algunas mujeres pueden retrasar el retorno de los síntomas mediante la lactancia materna, pero sólo mientras la lactancia materna es lo suficientemente frecuente e intensa como para suprimir el ciclo menstrual.

 

La endometriosis no es endometrio

Muchos documentos, “recursos” en línea y artículos de prensa se refieren a la endometriosis como “endometrio” (el revestimiento del útero / afuera del útero / matriz). Esto no es correcto. Los  Investigadores especialistas en endometriosis coinciden en que ” la endometriosis ocurre cuando el tejido endometrial se encuentra fuera del útero.

 

La endometriosis no “equivale” a infertilidad

Demasiadas mujeres jóvenes tienen la impresión de que tener endometriosis invariablemente significa que se volverán infértiles. Este no es el caso,  la mayoría de las mujeres con endometriosis han logrado tener hijos.

Desafortunadamente, no hay estadísticas confiables que indiquen qué porcentaje de mujeres con endometriosis no tienen problemas para tener hijos, tienen dificultades pero finalmente tienen éxito, o nunca tienen éxito. Por lo tanto, es imposible dar a las mujeres una indicación fiable de sus posibilidades de tener problemas de fertilidad. Sin embargo, en general, se cree que la probabilidad de problemas de fertilidad aumenta con la gravedad de la enfermedad y, como en las mujeres sin endometriosis, con la edad.

Se cree generalmente que el 60-70% de las mujeres con endometriosis son fértiles. Además, alrededor de la mitad de las mujeres que tienen dificultades para quedar embarazada finalmente conciben con o sin tratamiento.

 

La infertilidad no es causada sólo por la endometriosis en las trompas de Falopio.

La afirmación de que la cicatrización de las trompas de Falopio debido a la endometriosis es una causa común de infertilidad aparece cada vez con mayor frecuencia en publicaciones laicas. Los autores de estas publicaciones suelen ser personas que tienen muy poca comprensión de la condición y probablemente están confundiendo las causas de la infertilidad asociada a la endometriosis con las de infertilidad asociada a la enfermedad inflamatoria pélvica. La enfermedad inflamatoria pélvica es una infección que daña o bloquea las trompas de Falopio. Causa infertilidad al impedir el movimiento del óvulo y los espermatozoides a través del tubo.

En contraste, la endometriosis tubárica (en trompas de Falopio) es menos común y no siempre causa infertilidad.

Los mecanismos por los cuales la endometriosis causa la infertilidad son todavía en gran parte desconocidos, a pesar de años de investigación. Puede ser años o incluso décadas antes de que se resuelvan los enigmas de la infertilidad y la subfertilidad de la endometriosis.

 

La histerectomía no cura la endometriosis

La endometriosis se define como “tejido endometrial fuera del útero”.
Retirar el útero y / o los ovarios sin quitar los implantes endometriósicos fuera del útero no eliminará los síntomas de la endometriosis.

 

La endometriosis es fisiológica – no emocional

“Las complicaciones emocionales” no son el origen de la endometriosis.
La endometriosis es una enfermedad que cuyo origen es muy real, de una muy compleja herencia, epigenética y bases moleculares. Una verdadera enfermedad fisiológica multifactorial.
Las mujeres con endometriosis pueden luchar con la angustia emocional provocada por los síntomas implacables de dolor e infertilidad, pero estas emociones son el resultado del impacto de la enfermedad, no los causantes de la enfermedad.

 

El aborto no causa endometriosis

No hay evidencia científica que vincule el aborto y consecuentemente el desarrollo de la endometriosis. Los que afirman lo contrario puede estar confundiendo “endometriosis” con “endometritis”.

Las duchas no causan endometriosis

No existe evidencia científica que vincule las duchas vaginales y, consecuentemente, el desarrollo de la endometriosis. Los que afirman lo contrario puede estar confundiendo “endometriosis” con “endometritis”.

 

 

Referencias.

  1. Propst AM and Laufer MR. Endometriosis in adolescents. Incidence, diagnosis, and treatment. J Reprod Med 1999;44(9):751-8.
  2. Nnoaham KE, et al. Impact of endometriosis on quality of life and work productivity: a multicenter study across ten countries. Fertil Steril 2011;96(2):366-73.
  3. Giudice LC. Clinical practice Endometriosis. N Engl J Med.2010;362(25): 2389–2398.
  4. Macer ML and Taylor HS. Endometriosis and infertility: a review of the pathogenesis and treatment of endometriosis-associated infertility. Obstet Gynecol Clin North Am 2012;39:535-49.

 

Link del artículo original: http://endometriosis.org/resources/articles/myths/

Traducido por: Patrizia Paradis

Guardar

Guardar

Guardar