Cistitis intersticial y endometriosis.

Por John F. Dulemba, MD (EE. UU.)

 

Durante muchos años, la cistitis intersticial o síndrome de vejiga dolorosa ha sido tratada como una “hijastra” y, en gran medida, ha sido ignorada. Ahora sabemos que la CI es una disfunción del sistema inmune y que somos capaces de diagnosticar y tratar esta enfermedad dolorosa.

 

¿Qué es la cistitis intersticial?

 

Durante muchos años se pensó que la cistitis intersticial (CI) era una infección bacteriana crónica. La teoría era que las bacterias estaban presentes debajo del epitelio y se volvían resistentes al tratamiento antibiótico normal.

Dado que la vejiga es parte del sistema del tracto urinario, la CI fue manejada en el pasado por los urólogos, pero parecían haber tratado esta enfermedad como a un hijastro, y la ignoraban en gran medida.

Ahora sabemos que la CI es parte de una disfunción del sistema inmune que permite que la capa protectora de la vejiga se despoje en áreas pequeñas. La capa protectora (capa de glicosaminoglicano-mucina) permite que la orina se asiente en la vejiga durante horas sin causar ningún síntoma. Cuando falta esta capa, las células subyacentes pueden irritarse [1].

 

Síntomas

 

Los síntomas de la CI pueden variar mucho. Los síntomas más comunes son:

  • sangre en la orina (hematuria)
  • dolor con el coito (dispareunia)
  • dolor pélvico
  • dolor al orinar (disuria) y
  • dolor de espalda.

Muchas mujeres con CI orinan frecuentemente durante el día y la noche (nicturia). En algunas pacientes, los síntomas pueden ser tan graves que es imposible viajar fuera de su hogar. Orinan cada cinco minutos.

 

¿Por qué la cistitis intersticial causa dolor?

 

Una analogía de por qué la CI causa dolor es mirar a un bebé en pañales. Cuando el bebé se orina, a menudo sonríe, pero piense en un bebé con sarpullido. Cuando el bebé orina, no sonríe. De hecho, llora.

Esto se debe a que la orina es irritante. La orina contiene muchos subproductos de desechos, especialmente potasio. El potasio es probablemente la causa de la irritación en la vejiga. Los síntomas parecen aumentar cuando ocurren temporadas de alergia, o cuando el paciente come alimentos ricos en potasio.

 

¿Quién tiene cistitis intersticial?

 

Se desconoce cuántos casos no diagnosticados de cistitis intersticial pueden estar presentes en la población con dolor pélvico ginecológico [2], pero los datos más recientes muestran que la prevalencia puede ser tan alta como  hasta el 25% de las mujeres [3]. Algunos estudios han demostrado un vínculo con la endometriosis, y la Cistitis Intersticial ha sido etiquetada como “La gemela malvada”[1].  En el 80-90% de las mujeres con endometriosis se ha identificado la CI. Esto puede ayudar a explicar por qué algunas pacientes tratadas por endometriosis no han obtenido alivio del dolor después de las terapias quirúrgicas y médicas.

 

Diagnóstico

 

El diagnóstico puede ser difícil, ya que algunos síntomas pueden ser tan leves que las pacientes no se den cuenta de que tienen CI. Cuando una mujer sospecha que puede tener CI, debe acudir a un especialista que se ocupe del dolor pélvico y la endometriosis. Del mismo modo que los urólogos han ignorado la CI, también lo han hecho la mayoría de los ginecólogos.

 

Dos formas de diagnosticar CI son:

  1. Por cistoscopia (una cámara en la vejiga)
  2. Por una prueba de sensibilidad al potasio (PST)

 

Una cistoscopia se realiza en el hospital como un procedimiento ambulatorio. La paciente está dormida y la vejiga está sobre distendida con líquido mientras la cámara está en su lugar. A medida que se drena la vejiga, se producirán pequeñas áreas sangrantes en la superficie de la vejiga. Se puede realizar una biopsia en este momento que puede ayudar en el diagnóstico de CI. Cuando hay sangre en la orina, este procedimiento ayuda a confirmar que no existe un problema más grave.

 

La PST se realiza en la oficina mientras el paciente está despierto. Se coloca un catéter muy pequeño en la vejiga y se coloca una pequeña cantidad de agua en la vejiga. Incluso con CI esto no debería causar ningún dolor. El agua se drena de la vejiga y se coloca una nueva solución que contiene potasio en la vejiga. Una vejiga normal no responderá a esta solución, pero un paciente con CI experimentará dolor o malestar. Si siente dolor, se coloca inmediatamente una solución de rescate en la vejiga para adormecer la vejiga.

 

Tratamientos

 

Hay, y siempre ha habido, muchas formas de tratar la CI.

Los primeros métodos fueron antibióticos orales permanentes y DMSO (dimetilsulfóxido). Algunos pacientes respondieron a esos tratamientos, pero el éxito no fue abrumador. En casos leves, algunos pacientes responden a Detrol y Ditropan.

El tratamiento que parece tener la mayor respuesta se llama Elmiron (relacionado con la Heparina, un anticoagulante). Este medicamento permite que la capa de la vejiga se regenere. El paciente puede no ver una respuesta inmediata sino dentro de tres-seis meses, y el medicamento es relativamente costoso. También se administra un antihistamínico para ayudar a disminuir la liberación de histamina, especialmente durante la temporada de polen. Es posible que los medicamentos deban tomarse para siempre, pero cuando funcionan, el alivio puede ser dramático.

Una dieta útil es aquella que es baja en potasio. Los alimentos con alto contenido de potasio incluyen: tomates, piña, chocolate y pimientos jalapeños. Si los síntomas persisten, entonces hay clínicas de dolor y opciones quirúrgicas disponibles, pero estos son el último recurso.

 

Grupos de autoayuda

 

Las pacientes con endometriosis tienen grupos de autoayuda que pueden proporcionar información e investigación, y lo mismo es para las pacientes con CI, donde el sitio web de la Asociación de cistitis intersticial proporciona mucha información útil.

Afortunadamente, a medida que más pacientes y médicos tomen conciencia de la CI, se realizarán más estudios para ayudar a diagnosticar y tratar a las pacientes con CI.

 

Referencias

  1. Chung MK, y col. Cistitis intersticial y endometriosis en pacientes con dolor pélvico crónico: El síndrome de “gemelos malvados”. JSLS 2005; 9 (1): 25-9 .
  2. Parsons CL, y col. Presentación ginecológica de cistitis intersticial detectada por sensibilidad al potasio intravesical. Obstet Gynecol 2001; 98 (1): 127-32 .
  3. Parsons CL y Tatsis V. Prevalencia de cistitis intersticial en mujeres jóvenes. Urology 2004; 64 (5): 866-70 .

 

 

Link del artículo original: http://endometriosis.org/resources/articles/interstitial-cystitis/

Traducido por: Patricia Mtz.